martes, 18 de junio de 2019

Comunicación para el cambio social

Creo que no les había contado: tengo una nueva vida paralela. Sí, he encontrado tiempo para vivir de nuevo la experiencia universitaria, aunque sea de a poquito y con gotitas.
Es hacer lo que siempre quise hacer, realmente.
Un día me levanté y me escuché a mí misma repitiendo lo que siempre había dicho: no estudié eso porque mis papás no me dejaron. Y ahí entendí que a estas alturas del cuento eso ya no era justificación, ya era excusa. A estas alturas de la vida, mi padre desde el cielo y mi madre que aun me acompaña, ya no tienen nada que ver con esa necesidad no satisfecha en mi vida.
Y entonces dije ¿por qué no? Y no, no me puse a responderme porque de seguro habría encontrado miles de formas de sabotearme a mí misma: no hay tiempo, no hay dinero, ya estoy mayor para esto, me da pena, el trabajo, el cansancio, los hijos...mñe. Uno es bueno para eso, para autorobarse oportunidades.
Y entonces heme aquí, les voy a dejar uno de los productos del capítulo 1 de esta nueva aventura.
Denle volumen que está bajito, así será mi miedo escénico aun.


Y, como decía Raúl Velasco, aun hay más

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