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lunes, 10 de agosto de 2020

Cortez y Cabral - 1999


1999. Historia de otro siglo.
Quizá muchos de los jóvenes de hoy no tienen conciencia que hace 21 años escribíamos la fecha así 30/9/99 y después vino un 00 que nos revolvió todo.
En ese entonces El Salvador no estaba dolarizado, la moneda que circulaba era el colón, pero por alguna razón el tiquete salió impreso como dólares. No, la entrada no costaba $100 US, sino 100 colones, que al cambio de la época serian $11.42 en dólares.
No era primera fila. En esos tiempos apenas hacía 3 años que tenía un trabajo con ingresos y pues la vida era austera.
Pero en ese recinto, en ese tiempo, no hacía falta la primera fila para poder disfrutar del espectáculo. Desde las graderías se estaba cómodo - claro, la comodidad de que estés jovencito y no te duela nada - se escuchaba bien y se veía razonablemente cerca.
Esa fue la única vez que los vi. Me quedé con ganas de otro concierto de Cabral. Años después volvió y no fui; no fui por estar esperando que alguien me confirmara que sí quería ir. Al final dijo que no y en esa época no iba sola, no porque necesitara compañía, sino porque aun tenía ese candado en la cabeza de que cuando uno tiene pareja debe andar con ella de arriba para abajo y no sola.
Esa única vez me sirvió para querer buscar el CD de "Lo Cortez no quita lo Cabral" y a que se me quedaran en la mente varias frases, que Cabral le atribuía a su madre, Sara. Frases como esta

Se llamaba Sara, la elegí como madre por la misma razón por la que Dios la eligió como hija; nunca usó agenda porque hacía lo que amaba y eso, se lo recordaba el corazón; se dedicó solo a vivir y no le quedó tiempo para otra cosa”

Cabral decía que la vida es aquí y ahora, cuánta razón tenía. Hoy nos damos cuenta que ante un pinche virus somos tan frágiles y lo que no vivimos antes hoy nos falta como el aire.

No hubo una segunda oportunidad para verlo, un 9 de julio de 2011 nos lo arrebataron de golpe. Era sábado, iba manejando en carretera cuando dieron la noticia en la radio. El mundo fue un poquito más triste desde entonces.

El 4 de abril de 2019 se fue Cortez y todos suponemos que allá volvieron a hacer dúo...si no hoy, a partir de mañana.

jueves, 21 de julio de 2011

In Memorian: Facundo Cabral



Ahi lo ví, por primera y única vez, en vivo.
Un concierto inolvidable. Compré el CD. Alguien lo prestó. Lo recuperé.
Ahora que se ha ido, nada podrá recuperar su presencia, no habrá más un próximo concierto.

Sabíamos que se iría, mas no sabíamos cuándo.
Creímos saber el cómo, nos quedó el desencanto.

Queda la eterna duda del ser humano, de preguntarse qué sería menos cruel. 15 minutos a causa de tiros, o larga agonía que produce el cáncer.

Quien sabe si era su tiempo, quizá lo reclamaban de arriba.

Aquí se le extrañará, aunque como dijo una vez: “Espero que cuando la muerte me encuentre, esté completamente vivo”. Y lo estaba, venía de hacer lo que más amaba, cantar. De un concierto, de su guitarra. De ser el Cabral que antes de empezar esta canción, agregaba:

“Me gusta decir, tengo derecho a decir...”

Viento, campos y caminos... distancia,
qué cantidad de recuerdos
de infancia, amores y amigos... distancia,
que se han quedado tan lejos.
Entre las calles amigas... distancia
del viejo y querido pueblo
donde se abrieron mis ojos... distancia,
donde jugué de pequeño.

Un corazón de guitarra quisiera
para cantar lo que siento.

Allí viví la alegría... distancia
de aquel primer sentimiento
que se ha quedado dormida... distancia
entre la niebla del tiempo.
Primer amor de mi vida... distancia,
que no pasó del intento;
primer poema del alma... distancia,
que se ha quedado en silencio.

Un corazón de guitarra quisiera
para cantar lo que siento.

¿Dónde estarán los amigos... distancia,
que compartieron mis juegos?
¿quién sabe donde se han ido... distancia,
lo que habrá sido de ellos?.
Regresaré a mis estrellas... distancia,
les contaré mi secreto:
que sigo amándo a mi tierra... distancia,
cuando me marcho tan lejos.

Un corazón sin distancia quisiera
para volver a mi pueblo.


Te fuiste Facundo, como se han ido muchos en nuestras tierras. Sin merecerlo, sin quererlo, víctimas de para quienes la vida es un número, un valor material, tan desechable como el arma con que la quitan a quien interfiere en sus planes.

Te quedás, en la memoria, en el recuerdo, en todas las Cabralidades que se repetirán hasta el infinito. Quizá no eras de aquí, eras de allá.

QDEP Facundo Cabral.