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lunes, 29 de abril de 2024

Hello Kitty 50

 Hello Kitty fue creada en 1973 y el año pasado celebró la mágica cantidad de 50 años.

Muchas marcas han hecho colaboraciones por el aniversario. A estas alturas, y después de 4 meses desde el último post, realmente no recuerdo si ya les había contado que me encantan las muñecas LOL Surprise. Estas muñecas vienen dentro de una bola, con zapatos, ropa y accesorios, todo en sobres para abrir y sorprenderte (¡surprise!) de qué te tocó.

Entonces, las LOL sacaron dos muñecas conmemorativas de Hello Kitty 50 y, obviamente, tenía que tenerlas =)

Mi niña interior no se arrepiente ni un cinco de lo gastado en mi vida adulta en juguetes de colección, de pequeña solo tuve 4 Barbies, una cada año. Y ahí están todavía, en perfecto estado.

Aquí les dejo las imágenes del unboxing

un gorrito di-vi-no.

El vestido de la 2da muñeca


un globo para ponerle en la mano

mochila
















martes, 3 de mayo de 2016

#MiPrimerAcoso resultados del experimento mediático

Si ud leyó el post de #MiPrimerAcoso, aquí le dejo dos publicaciones de Catalina Ruiz donde recogen las experiencias resultantes del HT y las historias recibidas.

Todas tienen algo en común: eran niñas, no les creyeron, las culparon.

También los niños varones sufren abusos de estos, oye.

Me llamaron la atención dos párrafos, porque son en cierta forma parecidos a lo que les conté:

Una de las historias enviadas decía: "Me seguía después de la escuela, se aparecía en reuniones, iba a mi casa siempre a esperarme, llamaba por teléfono y respiraba en la bocina, y siempre que estábamos en público trataba de abrazarme. Eso me hacía sentir muy mal con mi amiga y muy incomoda. me dijo que si yo le decía algo a ella, diría que yo era la que lo buscaba a él.”

Y una de las conclusiones que saca Catalina de todo esto: "nos acosan porque pueden, y desde tiempos en que no sabemos cómo reaccionar (de niñas). Es a tal grado la normalización, que muchas de nosotras apenas estamos cayendo en cuenta de que eso que vivimos fue abuso. Recordamos el miedo y el asco, sí, pero lo asumimos como algo que era nuestra culpa, como algo normal. Y hoy, que lo contamos, tenemos rabia con nosotras mismas por no haber sabido reaccionar, como si, siendo niñas o mujeres tuviésemos esa responsabilidad. ¡Estúpidas nosotras que no aprendimos a responder a la violencia!


lunes, 2 de mayo de 2016

#MiPrimerAcoso

El título obedece a un hashtag HT o etiqueta usada hace unos días por Catalina RuizNavarro para que las mujeres, especialmente de México, contaran cuál había sido el primer acoso que habían sufrido – partiendo del supuesto que habían sufrido más de uno a lo largo de su vida, asumo -.

La dinámica rindió frutos y muchas mujeres contaron sus experiencias, en diferentes etapas de la vida: niñez, adolescencia, edad adulta, y en varios ámbitos: en la calle, en la escuela, en la universidad, en el trabajo. Creo que de las que más vi fue en la vía pública, al parecer México, como la mayoría de latinoamérica, es un sitio donde ser mujer y transitar son elementos de alto riesgo.

No participé en twitter, tanta desgracia no cabe en 140 caracteres. Pues, sí, como se imaginarán, también tengo anécdotas al respecto. Ajá, en plural.

El primero, si el recuerdo es correcto, debió ser cerca de los 8 años o menos. Mi madre tenía una amiga que vivía con sus 2 hijos varones, uno de mi edad y el otro menor, y un hermano de ella que tenía como 2 años más que yo. Era una casa enorme, antigua, con la mayoría de las habitaciones desocupadas. Por muchos años de la infancia y la adolescencia, en los que las visitas a la amiga fueron recurrentes, siempre sentí una aversión hacia el hermano de ella y no sabía por qué, mi madre me lo preguntaba frecuentemente y creo que todo terminaba en un “me cae mal”. De pronto, en la edad adulta, el recuerdo vino a mi memoria y entendí todo. Mi madre y su amiga estaban conversando en el patio y los 3 niños y yo jugábamos en toda la casa. En el recuerdo estoy yo, sola con el hermano de la amiga, ese que tendría 10 o más años, y me empujaba contra la pared intentando besarme. Esa era la razón por la que lo detestaba, pero quizá un mecanismo de defensa había bloqueado el evento y no lo pude recordar hasta que hubo una época en la que muchos eventos de la infancia regresaron a mi mente. Ese fue, supongo, el primer acoso.

Luego vendrían más.

En aquellos tiempos uno salía libremente a la calle a jugar en bicicleta y pasaba mucho tiempo lejos de la mirada de los padres, solo lo llamaban a uno a la hora de la cena para que volviera a la casa. Eso hacía yo todas las tardes entre los 11 (cuando tuve mi primera bici) y los digamos 14 años. A los 13 estaba en octavo grado, en una escuela solo de niñas, y mi hermano en un colegio solo de varones. Pues estaba el hermano de un compañero de mi hermano, que evidentemente sabía donde vivíamos porque su hermano y el mío eran compañeros de aula. El tipo en cuestión estaba en bachillerato y pasaba todos los días frente a mi casa al volver del colegio, y como la puerta siempre estaba abierta, miraba hacia la sala de mi casa y sonreía con malicia. Yo le hacía la peor cara que podía, me cayó mal desde el primer momento, y sobre todo odiaba sentirme observada en mi propia casa. La cosa se puso peor cuando empezó a mandame papelitos con el hermano, mismos que yo tiraba al basurero. Llegó la descaro de pararse en la puerta de mi casa y gritarme – acera, calle y estacionamiento de por medio – hasta el lugar donde yo estaba en la bici, diciéndome que “lo aceptara” (ajá, para que fuéramos novios, cuando yo tenía 13 y él como 16). Quizá fui cruel, pero fue el único mecanismo de defensa que encontré, así que le devolví el grito y le dije, delante de todos los niños que estaban también con sus bicis jugando, que no me gustaba porque era muy feo. Pero, el punto es que para mí, ahora que lo veo, eso fue acoso. Primero por la diferencia de edad, y luego porque invadía mi espacio personal y me quitaba la tranquilidad, cuando ya n veces le había insinuado que me dejara en paz.

¿seguimos? Sí, hay más.

En bachillerato, mixto, había un niño que me gustaba. Pero...resulta que yo le gustaba a un amigo de él, que dicho de paso, tenía novia, de esas con permiso y todo. Entonces no solo el niño que me gustaba no me hacía caso “por lealtad al amigo”, sino que además la novia del otro me llamó un dia para decirme que ella lo quería ver feliz y que se iba a apartar para que pudiera andar conmigo ¿? a mis 16 años no había escuchado insensatez mayor, especialmente porque la chica me lo seguía repitiendo después de como 15 min de charla en la que por todos los medios traté de explicarle que su novio no me interesaba en lo más mínimo y si le dirigía la palabra era simplemente porque éramos compañeros de aula y pues yo le hablaba a todos. La cosa se puso peor al año siguiente, en el que hasta algunos maestros me veían raro y la orientadora me llamó a su privado un dia para decirme que ayudara al tipo, que él me quería y que iba mal en las notas y que era por el enamoramiento y nojequé. O sea, ¿por qué tenía yo que cargar con culpa porque el tipo se sintiera mal? Jamás lo vi bonito ni le insinué nada de nada, él solito se hizo el rollo. Y ahi voy otra vez, con mi ingenuidad casi irracional creyendo que todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. El tipo me mandó a decir, con otro compañero, que necesitaba hablar conmigo después de clases, en un salón del otro bachillerato, que a esa hora era zona desierta. No me pregunten por qué, solo fui, sin temor ni nada, a ver qué quería. Resultó que estaba en la puerta del salón vacío, no se oían ni los grillos, el lugar es enorme, y me empezó a decir que me quería y que nojequé. El tipo era mayor, solo que yo no sabía porque jamás me interesó nada que tuviera que ver con él. Yo tenía 17 y él más de 20. Con la LEPINA de hoy, eso hubiera sido delito, yo era menor de edad y él no. El punto es que a cada “no” que yo le decía, él comenzaba a acercarse más, levantaba la voz, hasta que estuvo tan cerca que pude sentir algo abajo de su cintura...no es mentira, en mi casa el tema era como tabú, nunca me hablaron de eso, no tenía ni idea de qué sucedía, solo intuí que no era bueno para mí lo que estaba sucediéndole. Se acercó más e intentó besarme a la fuerza, en no sé qué momento reaccioné y me le escapé, corrí por todo el recinto sin mirar atrás, fueron los 200 metros más largos de mi vida, hasta que llegué a la calle y me subí al primer autobús que pasó, sin fijarme siquiera si era el que llevaba a mi casa, aun en marcha mi corazón latía tan fuerte que sentí que me iba a dar algo, estaba aterrada de que me pudiera seguir. Evidentemente me alejé de él lo que quedaba del año. Por suerte el centro de estudios albergaba 1500 estudiantes que salían a recreo al mismo tiempo, así que era fácil perderse en la multitud. A la salida nunca más me fui sola, me esperaban 2 amigas de otro salón o aprovechaba el grupo/tumulto que abarrotaba los pasillos al sonar el timbre. En la excursión de fin de año fuimos a la playa, solos, sin maestros ni nada, eran tiempos sanos y éramos libres. Resultó que a media tarde lo tuvieron que sacar los guardavidas porque se embriagó y se fue mar adentro, que se quería ahogar dijeron, que por mi culpa dijeron. Fui la comidilla del regreso. Horrrible.

En esa época también ocurrió otro, peor todavía, porque duró años. El tipo, casado y 10 años mayor, se me aparecía a la salida de clases, me abordaba en la calle, me llamaba por teléfono, me hostigaba preguntando quiénes eran los compañeros con los que salía de clase (ya había aprendido a no irme sola) y literalmente no me dejó tener novio porque siempre andaba rondando. Me insinuaba que le mintiera a mis padres e intentaba tocarme en cuanta ocasión tenía. Fue muy difícil, representaba una figura de autoridad en el lugar en el que coincidíamos semanalmente. Mis padres se enteraron por terceros y no hicieron nada. Ni siquiera regañarme “por provocarlo” lo cual hubiera al menos abierto el canal de comunicación y hubiera dado pie para discutirlo. No. Silencio total. Lo que hicieron fue ir a quejarse con una autoridad mayor, quien ridículamente llegó a amenazarme, a mí, a la menor de edad, porque protegía al tipo a toda costa.

En la Universidad fue un maestro, que esperaba a que todos se fueran para acercarse y preguntar si alguien vendría por mi. Siempre respondía que sí, que esperaba a mi novio, inexistente por cierto, pero servía para que se fuera. Una vez nos indicó entregarle una tarea en su oficina particular e insistió en que debíamos llegar solas...a los hombres no les puso ese requisito. La rabia me carcomía, era el penúltimo año, el ciclo anterior le había dejado por capricho la materia a una amiga, sí, tenía miedo de que me hiciera lo mismo y nunca lo denuncié. Años después de graduada seguía dando clases y lo seguían teniendo como un profesional ejemplar. Puaj.


En el trabajo, el Contador. Insinuaciones aquí y allá, cuestionando con quién salía a almorzar – ni mi marido preguntaba eso!- y amenazas del tipo “no le doy su cheque si no viene a pedirlo a la hora x a mi oficina”. Lo aguanté un par de años y luego me harté, le declaré guerra abierta. Hace poco me chocó el carro estacionado y solo le quedó la risa de que no pagó el golpe “porque ud es mujer y no se estacionó bien”. Por ahora no le dirijo la palabra, le paso al lado como si no existiera...”lleven la fiesta en paz y resuelvan sus diferencias” dijo el jefe un dia. Doble puaj.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Barbie

Mi primera Barbie me la dieron a los 11 años. Aun recuerdo lo que sentí, especialmente porque era un juguete demasiado caro para nuestras posibilidades.
A los 12 vino otra y a los 13 la última. Sí, solo 3, tres muñecas en toda la infancia. Pero eran lindas.
Golden Dream, Rosada y Vaquera. También tuve la que sale en Toy Story 3, la gimnasta, pero porque aquellos amigos lejanos la enviaron de USA.
Las muñecas de hoy son raras, han perdido el toque de glamour. Pueda que se hayan enfocado en profesiones, pero siento que son más accesorios/muebles que diseño de vestuario.
Dicen que salió una con vestimenta de diseñador italiano, a módicos $150 que se agotó el mismo día.
Para esto del cibermonday me di una vuelta por internet, gracias a los anuncios de mattel, y vi esta lindura.
Si la vendieran aquí quizá la comprara, nomás para tenerla de adorno je je.




lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Qué tiene de malo jugar con Barbie?

Anda circulando un video de una campaña para una compañía de juguetes que dicen ellos quieren romper con los estereotipos que pone Barbie y sacan a un montón de niñas en brillitos y rosa de las cuales se desprende una en all star y despeinada (dicen, yo no vi el video, solo leí la nota) y con un martillo le pega a la Barbie.

Realmente, no sé qué opinión tener de esa campaña. Primero porque no estoy segura de qué tan maligno sea jugar con Barbie y luego que tampoco sé qué tan beneficioso sea “educar” a base de martillazos, que en sí, es violencia.

Les voy a contar. Yo tengo una mamá fashion, de cabello con tinte implecable, peinada de salón de belleza, uñas largas, falda y tacones, que cuando vamos juntas nos preguntan si somos hermanas y capaz que alguien todavía ha dudado en quién es la mayor. En mi casa para leer había Cosmopolitan y Vanidades, ahí conocí al tal Corin Tellado y a cuanta estrella mexicana hubiera por la época. Peeeero...yo no soy fashion y disto mucho del estereotipo de niña sentada en su sillón rosado esperando al príncipe azul. Yo fui por la vida de shorts, tennis y calcetines, con la cara lavada. De hecho, toda mi infancia fui el estereotipo de lo que la gente llama “nerd” nomás que sin lentes. Ratón de biblioteca pues.

Pero yo jugué con Barbie y me encantaba la muñeca y lo linda que se veía.
Tuve la Barbie gimnasta porque me la regalaron y supongo que era de las más baratas, aunque ahora se ha hecho famosa porque es la de Toy Story

La Pink & Pretty que me la compró mi mamá para mi 11 cumpleaños, con sus faldas traslúcidas rosadas con estrellitas y su abrigo de peluche rosado. 


Al año siguiente vino la Golden Dream Barbie, con todo el atuendo dorado y un cabello rubio dorado lindísimo que me encantaba peinar. 


La última fue la Vaquera, que traía un traje blanco ajustado y sombrero vaquero.


La única diferencia que veo con el estereotipo es que nunca jugué a que Barbie salía con Ken (bueno, nunca me interesó tener a Ken), ni a que iban de compras ni que hablaban entre ellas. Como la niña solitaria que era y hermana mayor de un niño al que me tocaba entretener jugando pelota, carritos, trompo y chibolas mientras mis papás trabajaban, lo que hacía con Barbie era principalmente peinarla y vestirla...quizá porque yo tenía esos colochos enredados que no agarraban puesto y ella era toda cabello lacio y laaaargo.

Pero bueno, en casa también había un libro de carpintería de esos de hágalo ud mismo con madera prensada y entonces con cartón reproduje los muebles de sala, de comedor, la cama, closet y demás, en tamaño muñeca siguiendo los patrones del libro. También había un libro de costura de mi abuela, con vestidos de mil novecientos entonces y a puro patrón aprendí a hacerle ropa a la muñeca, que cosía a mano porque jamás aprendí a usar la máquina, aunque había una en casa. Eso sí, no me pida mangas ni cuellos porque me aburrí en ese capítulo y solo hice pantalones, faldas vueludas y blusas desmangadas.

Nunca pasó por mi mente algo diferente a la línea recta que era la escuela, el bachillerato, una carrera universitaria y trabajar en la profesión en cuestión, tener una casa propia, casarme y los hijos, así en ese orden pensaba yo a mis 12 años, aun con la Barbie a la par. Quizá no hice todo en el orden, porque aun estoy en lo de la casa propia, que fue una desviación, pero hasta antes de ahí todo salió bien.


No sé la verdad qué tanto pueda afectar a las mentecitas de hoy el jugar con una muñeca, lo único que sé es que yo tuve una relación sana y feliz con Barbie y aquí estoy, tan feminista y rebelde como cualquiera de las que odian el rosa, con la diferencia de que puedo llevar ambas cosas sin que se atropellen entre sí.

miércoles, 2 de abril de 2014

Juegos de infancia

Saliendo de las noticias oscuras y recalentadoras de política, vamos a jugar.
En una revista me encontré estas imágenes.
Yo jugué con estas cosas, ¿y usted?

Nunca tuve unas tan chivatada, me hubieran encantado. Las mías fueron plásticas, chiquitas, de colores básicos y mate: rojas, amarillas, verdes. Mi mayor tesoro fue cuando logré juntar 10, producto de la piñata que me hicieron por la Primera Comunión a los 10 años y sobraron bolsitas. Amaba agarrarlas todas de una vez y lanzarlas al aire. Lujos de infancia.

Claro que tuve de estas muñecas y ropas de papel, es más, dibujé las mías. En papel bond, todas las prendas, coloreadas con lápices de color Mercury de Facela, doble punta. En esta línea el lujo fue cuando en el álbum de Barbie, el cual no logré llenar, las tarjetas más raras eran las de las páginas centrales, que traían ropa de Barbie en este formato para vestir a la muñeca de papel. 

Esto es más divertido que los playstation, se los aseguro amiguitos.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Los libros de texto de ODECA-ROCAP

Los libros son una gran cosa. Sin discusiones. Sin tecnologías que los sustituyan. No hay nada comparable con agarrar el libro en tus manos, sentir su olor, voltear las páginas, ver las ilustraciones en impresión full color en lugar de en pantalla.

Amo los libros, leerlos, escribirlos, coleccionarlos...sentirlos.

Ahora los niños casi no tocan libros para hacer tareas, todo es google, wikipedia y recursos electrónicos. Pobrecillos.

Mi infancia estuvo llena de libros. Mi papá fue maestro y mi madre estudió desde el tercer ciclo medio presencial medio a distancia, así que mientras veía mis textos de primaria, hojeaba paralelamente esos tesoros de octavo y noveno grado, totalmente a mi alcance.
Una librera completa, que crecía y crecía. Emoción a todo gatocolor, aunque también en papel de empaque e impresión blanco y negro.

Una colección que llegó a mis manos fue la de ODECA-ROCAP.
¿Qué carambas es la ODECA? Dirá quizá ud, lector jovenzuelo.
Es un ente amorfo, que realmente no ha servido para trascendentalidades, pero se llama Organización de Estados Centroamericanos, tipo la OEA, nada más que en chiquito. Quizá le suene más el SICA, el cual funciona actualmente en El Salvador y es hijo de la ODECA. Tampoco es que haya sido tan inútil, le debemos la creación del BCIE.

Pero, volvamos a los libros.
Esa colección fue creada en la lejana década de los 70's (sí, del siglo pasado, ejem). Se hicieron para todas las materias y de todos los grados de primaria, con la idea de que todos los estudiantes de Centroamérica uniformizaran conocimientos.
Encontré un par de evaluaciones por ahí, que dicen que estaban mal hechos, que no se podía generalizar, que querían adoctrinar y no sé cuántas cosas más. El punto es que los repartían gratuitamente en las escuelas públicas ¿quién desprecia un libro?


Aquí les dejo unas imágenes de los que logré encontrar en casa, salvados de las polillas. El resto literalmente se hicieron polvo :(  

 

 




















 
 




miércoles, 19 de febrero de 2014

Margarita, está linda la mar y el viento...

En la infancia las maestras y las abuelas remachaban: "lo que se aprende no se olvida" especialmente cuando se trataba de botar la excusa de haber salido mal en un examen porque no alcanzó a estudiar todo. 
Cosas como las tablas de multiplicar se graban en la memoria para siempre "nos guste o no nos guste" =)
Las letras de canciones se nos quedan sin saber por qué y a veces, esas que creímos olvidadas vuelven a la mente con solo escuchar un pedacito.

De esas cosas que se me quedaron para siempre es este poema, que en su momento me lo podía todo y lo aprendí no porque me lo hubieran dejado de tarea, sino simplemente porque me pareció lindo y lo quise repetir y repetir y repetir....y aun lo recuerdo.

Finalmente encontramos en casa el libro de donde lo conocí, que es de tercero de lectura. Volver a leerlo trajo a mi mente las líneas que se me habían olvidado, lindos recuerdos. Apréndaselo, y se lo recita a sus hijos y nietos, junto con las preposiciones y las reglas de uso de tildes, cosas valiosas que todos nos podíamos y estas nuevas generaciones ni conocen.






Mi parte favorita es esa donde dice: "en que lucen con la estrella, verso, perla, pluma y flor".

martes, 5 de noviembre de 2013

Octuviembre

Ni al año le alcanza el tiempo, todo va atrasado.
En mi infancia los vientos de octubre y los cielos azules eran en octubre.
Vino un señor Mitch y nos opacó el final de octubre y el principio de noviembre en 1999 y de ahí nada fue igual.
Cada año es más difícil tener los vientos, hay más lluvia donde no debe y menos donde se necesita, más calor...pero igual los centros comerciales siguen vendiendo suéters para usar en no sé, quizá cuando la gente va de viaje a Alaska.
En todo caso, esta es la época del año para mirar, hacia adelante, hacia arriba, incluso hacia abajo para observar el reguero de hojas secas de colores.
Amo las caricaturas lindas y una de mis poses favoritas es esa, cuando el protagonista está viendo, no a nosotros, sino hacia allá, más lejos, a un horizonte que debemos alcanzar. Dan ganas de sentarse con ellos a mirar también.
Aquí les dejo tres de esas que valen la pena...




miércoles, 23 de octubre de 2013

Octubre

Octubre es lindo.
Ya casi se acaba y ha pasado desapercibido.
Que alguien me explique por qué de marzo a septiembre la vida parece eterna, con los calores, las lluvias, los zancudos...y de octubre a febrero se va en un pestañeo, siendo la época más linda del año, de cielos azules, vientos, festividades.
Antes, allá, bien antes, cuando el cambio climático no nos había robado alegrías, octubre era un derroche de cielos despejados, vientos ricos, frío, hojas en el piso, vacaciones escolares, piscuchas...una gran felicidad como dice alguien que lee por aquí.
Ahora, tenemos lluvia, amenaza de huracanes, lodo, y claro, la vida nos cambió y estamos encerrados en una oficina de sol a sol -en mi caso literalmente porque cuando salgo ya está oscuro - y nos perdemos tantos atardeceres dorados, tantas brisas, tantas piscuchas.
Si usted es niño o adolescente, por lo que más quiera no desee crecer de golpe, disfrute cada día de su libertad, ya tendrá el resto de la vida para ser preso de las responsabilidades.
Y si es adulto...deténgase un minuto y tómese el tiempo de apreciar estas cosas que, como lo mejor de la vida, son gratis =)





lunes, 21 de octubre de 2013

Arte familiar

De los recuerdos más lindos que tengo de la infancia es la admiración por mi papá y su capacidad cognitiva, su habilidad para las artes, su docencia.
Recuerdo que veía y veía una libreta con dibujos de símbolos patrios y otras cosas relacionadas con la independencia. Está empastada bonito, con su nombre en letras doradas. Dice mi mami que fue un trabajo que presentó durante sus estudios para maestro.
El fin de semana la encontré y me volví a enamorar de los dibujos.
Qué photoshop ni que nada, la pura mano con el don del arte.
Aquí les comparto algunos







viernes, 23 de agosto de 2013

Volver, volver

No sé de quién es la original, es decir, la interpretación, porque la letra dice la niña wiki que es de un Frank McDonald.

Ella la canta bonito



Vicente Fernández hace lo suyo

Pero esta interpretación fue la primera que escuché y ví de esta canción. Impactante. Tendría ocho años quizá, a saber, aquí todo nos llegaba tiempo después que sucedía.

Lo único que sé es que después de ese programa de TV amé la canción y Camilo Sesto pasó a formar parte de mi repertorio musical, cortesía de mi mami.

PD: va a disculpar que no haya salido el video en la versión original del post...pero ya corregimos =)

jueves, 21 de febrero de 2013

JEM & The Holograms

Si yo hubiera tenido acceso a esta tecnología cuando estaba chiquita...lo que hubiera creado.

Ahí se las dejo, mi serie favorita de la infancia.

Bien chivo hubiera sido tener un holograma. Quitate Cameron con tu Avatar, esto es mejor =)

PD: Sí, aparte de gimnasta olímpica también quería ser Jerrica.

viernes, 8 de junio de 2012

De esas cosas de la infancia que uno no debería olvidar

Hay textos que se le quedan a uno en la mente por siempre. De mis libros de primaria, recuerdo uno de lectrua que traía los poemas ilustrados. Ahí estaba el famoso de "Margarita, está linda la mar y el viento" que creo es el único poema largo que me sé de memoria. En el mismo libro, juraría que en la siguiente página, estaba este que transcribo. Siempre me gustó y mi frase favorita es ¡Ya pidieron mis hermanos Toda la juguetería!...
Nunca fui de pedir. Creo que de juguetes lo único que de verdad pedí fueron las Barbies y la bicicleta.
Ahí se los dejo.
De mis mayores ilusiones: que mis peques se lo aprendan y lo reciten =)Cómo es Margot





Juan de Dios Peza (Mexicano 1852-1911)

Una comedia del día,
Sin llanto y con regocijos;
Personajes: yo y mis hijos...
Teatro: la juguetería.

Tengo, cual es de rigor,
Una niña a cada lado,
Y el varón está sentado
Encima del mostrador.

Hay enfrente dos hileras
De bebés con labios rojos,
Blancas frentes, negros ojos
Y doradas cabelleras.

Rifles, tambores, cornetas.
Vajillas de lujo y gala,
Muebles, espejos de sala,
Armarios de dos pesetas.

Locomotoras sin par,
Coches de cuerda andadores,
Barcos, peces de colores,
Ballenas, en fin, ¡la mar!

-Quiero -la mayor me grita-
Aquel niño en esa cuna...
Aquel armario de luna,
Esa alfombra y la casita.

-Y yo -agrega Juan- no quiero
Más que un fusil, un cañón,
Una pistola, un bastón,
Un sable, un cinto de cuero,

Una lanza, una bandera,
Una coraza, una gola.
Aquella caramañola,
Mi kepi y mi cartuchera.

Y prosigue la mayor:
-Pues yo quiero solamente
Esa lámpara, esa fuente,
Muebles para el comedor.

Dos cuadros, cuatro cortinas.
Tres sartenes, un brasero,
Dos candiles, un plumero,
Un gallo con sus gallinas.
Un ratón de cuerda, un gato,
Un... -¡Basta! ¿y tú, Margarita?
Callóse la pobrecita,
Miró todo largo rato;

Y con palabras sinceras
Y natural regocijo,
Alzó su rostro y me dijo:
-¡Yo papá, lo que tú quieras!

-No; di tu antojo, alma mía.
Y agregó, alzando las manos:
¡Ya pidieron mis hermanos
Toda la juguetería!...

-¿Y no quieres nada? -No!
-Algo pide. -¿Y si estás pobre?
Lo que dejen, lo que sobre
Eso me lo llevo yo...

-¡Pobrecita! ¡Pobrecita!
Dije, y la besé en la frente. ..
Y no exagero: realmente
Es asi mi Margarita.

Bondadosa y resignada,
Ninguna ambición concibe:
Si algo le doy, lo recibe.
Y si no, no pide nada.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Recordando: ALF

Si fue niño en los 90s y no vio esta serie, se perdió de reirse de lo lindo.
Alf (Alien Life Form), para mí, era un muñecote de peluche ronco e irónico, con la inocencia de un niño, pero con la perspicacia de una adulto malía. No, no es una combinación imposible.
En esos tiempos se pusieron de moda las tarjetas coleccionables. Este paquete traía además un chicle de esos larguitos y planos.

Alf tenía su faceta romántica, haciendo todo por conquistar a las dos mujeres de la casa y que lo dejaran salirse con la suya.
Tuve un llavero con su imagen, que me encantaba y lo anduve en la bolsa del uniforme escolar todo el Bachillerato, con las llaves de la casa.
 Fiestero a morir, era capaz de armar relajo de la nada en un par de segundos.
 Y bueno, era la época de los mechones y flecos en la frente. =)

 
 Willie era el señor de la casa, calvo, de lentes, me recuerda a John Richardson ji ji.
Si se pregunta quién es Lucky, era el gato de la casa, a quien siempre andaba queriéndose comer, pero obviamente no lo dejaban.

Miércoles en la noche lo daban, en Canal 2 a las 7:00 pm si la memoria no me es infiel.

De mis series favoritas.

Las tarjetas me las encontré en mi casa de infancia, el fin de semana que le fui a dar vuelta por buscar unas fotos del recuerdo.