A usted que me lee y que también escribe, ¿no le han dado ganas nunca de escribir un post sobre un tema que seguramente blogger clasificaría como xxx, por el simple hecho de contener la palabra de 3 ó 4 letras -depende del idioma en que se lea- que también lleva la letra x?
No sé, cosas raras que se le ocurren a uno, pero ya en más de una ocasión he tenido la cosquillita de escribir sobre el tema...quizá sea porque de adolescente uno no habla del tema porque lo desconoce, y de adulto tampoco lo habla porque quizá se da por hecho su existencia...al menos no se habla con los adultos que tengo a mi alrededor.
Pero no me refiero a “esa” manera de hablarlo que tienen los hombres – en su mayoría – y mujeres “calle”...no a una sarta de obscenidades, palabras subidas de tono o situaciones morbosas en las que generalmente todo se orienta a la sumisión – masculina o femenina – por un elemento de la anatomía humana.
Tampoco al tratamiento práctico, descriptivo y tan “natural” como lo hace aquella, que en televisión hace ver la cosa como una operación algebraica, un manual de procedimientos o un recetario de cocina.
Quizá de lo que yo quiera hablar es de la forma poética, de esas cosquillas, de esas miradas, de esas risas compartidas. Si hay memes que le preguntan a uno qué le gusta de comer, cual color prefiere y qué estación del año le parece más bonita, ¿por qué esta nuestra sociedad nos lleva a no poder discurrir tranquila y naturalmente sobre otras actividades y gustos del ser humano?...Ser o no ser, pensar o no pensar, escribir o no escribir...ah dilemas que nos trae la vida.
Debo confesar que de toda la gente a la que leo y/o me lee, le comento y/o me comenta – aunque sea allá a las quinientas - hay un par de dos con las que me sentiría a gusto hablando – o escribiendo – del tema, son unas mentes brillantes y unos corazones estrujados que me mata el alma de investigadora el poder desenmarañar lo que piensan – o hacen – respecto al tema. Pero...son gentes a las que nunca ni siquiera les he dado la mano o un beso en la mejilla...puede uno escudriñar en el interior de una persona con tanta lejanía?.
Es increíble que yo no haya podido hablar de esas cosas ni con mis mejores amigas, porque hay como una pared invisible que nos limita hasta dónde indagar en la vida del otro y nos lleva a perdernos de intercambios culturales importantes que podrían enriquecer nuestra experiencia de vida.
Cuando de este tema se trata se me cuestiona que yo veo todo en color de rosa...pero no me entienden que el rosado también puede ser apasionado?...¿y qué no deriva del rojo pues? Pero es un rojo con blanco...y viene a resultar que el blanco es mi color favorito.
Y qué hago pues para transmitir mis ideas al respecto – y recibir retroalimentación vía comentarios por supuesto – que vendría a ser lo más interesante...es que acaso tendré que abrir otro blog y marcar la casillita que diga “contenido para adultos solamente”?... a qué edad se es adulto para este tema? Conozco a personas de más de 30 años que son tan inmaduras al respecto...y tengo el dolor de parto de una pequeña de 13 que en octubre será madre.
PD: aparte de mis elocubraciones interiores, este post también lo desencadenó esta historia...y debo confesar que si yo hubiera leído el cuento digamos cuando tenía 15 años, honestamente no habría tenido ni la más remota idea de qué estaban hablando...sí, no se me quede viendo así, es verdad.


