Como ya habíamos dicho en 2020, el Sevilla es el más ganador en la Europa League.
Aunque esta vez fue en penales, 1-1 con La Roma en el tiempo extra.
Este equipo es algo así como
Como ya habíamos dicho en 2020, el Sevilla es el más ganador en la Europa League.
Aunque esta vez fue en penales, 1-1 con La Roma en el tiempo extra.
Este equipo es algo así como
La respuesta a esa pregunta es...incierta.
Sí, he tenido un par de años bien ocupados. Esto de tener tres trabajos a tiempo completo, del que solo uno es remunerado y tiene un atraso en el pago de 8 meses calendario es un poco ajetreado. También, hice otro trabajito eventual a lo largo de 2022 que ocupó varias de mis noches. Ese sí pagó, y me ayudó a salir a flote.
Tengo muchas emociones guardadas, citas atrasadas con el terapeuta, ilusiones, decepciones y/o preocupaciones que se dejan ver en los sueños, a veces de una en una, a veces en combo. Un día, por ejemplo, pasé pensando que ya no tenía ropa limpia y pues terminé soñando con un montón de ropa tendida.
Creo que me dejó tantito afectada la no celebración de mi cumpleaños. A fin de cuentas, uno espera 364 días, a veces 365, a que el tal día "que es de uno" llegue, y se siente raro cuando no pasa nada y en un pestañear ya pasó, perdiste la oportunidad de tener ese "día especial" y ¿a esperar otro año? Mñe. Tengo trauma porque una amistad que es muy importante para mí, a quien conocí en 2018, nunca me ha felicitado por mi cumpleaños y siempre me he preguntado por qué. Sí sabe la fecha y sí felicita a otras personas en redes :/ También tengo tantito trauma porque había pasado diciéndole a una persona muy significativa que quería que celebráramos mi cumpleaños. Ni se acordó. IG y FB se llenan de fotos de gente cuyos amigos les celebran, las familias les celebran, las parejas les celebran...y puesi, algo de cierto tienen esos "estudios" que dicen que las redes contribuyen a la tristeza al ver ojos bonitos en caras ajenas.
Quiero contar un montón, pero no tengo tiempo.
Volveré.
Las mujeres expresan
más fácilmente sentimientos, aprecio, solidaridad, compasión y empatía; se
sienten identificadas con la letra de las canciones, hablan de cómo admiran a
la intérprete de la canción, retoman partes de la letra y las comentan, alientan
a salir adelante a otras mujeres que han pasado por alguna infidelidad. Las
mujeres comentan de la misma forma, ya sea que la canción sea interpretada por
un hombre o una mujer, aunque la muestra arrojó que las mujeres seleccionaron
en su mayoría canciones interpretadas por mujeres. En sus comentarios, las
mujeres muchas veces reconocen los errores que cometieron en la relación y son
autocríticas.
Los hombres expresan
rencor, revancha, soledad, asociación con la bebida y con padres ausentes. Se
evidencia una clara diferencia de comentarios cuando la intérprete es mujer y
cuando es hombre. La mayoría de comentarios de hombres se centran en la belleza
de la cantante, en cómo quisieran volviera a algún estilo de cabello, ropa o de
cuerpo que tenían hace muchos años, comentarios que reflejan el machismo
arraigado. Muy pocos hombres comentan que se sienten identificados con
canciones cantadas por mujeres, sin embargo, sí lo hacen en canciones interpretadas
por hombres, expresan cómo se sienten identificados con la letra o el
sentimiento de la canción. Muchos expresan cuánto admiran al cantante y cómo de
cómo “perdieron” a alguien, que ese alguien regrese, sin buscar qué hicieron
mal ellos mismos.
Las batallas campales
entre géneros se dan cuando se toca el tema del feminismo. Queda claro que los
patrones del machismo se evidencian en las interacciones de la comunidad
virtual. Las masculinidades también están presentes en las letras de las
canciones. Las letras construyen un discurso y, tal como lo acotan Rincón &
Forero (2008), la música activa memorias sensibles y canaliza múltiples afectos
y estados de ánimo, entre los que se incluyen el amor, la infidelidad y el
despecho. En la muestra estudiada se observa una diferencia en el tratamiento
del tema de la infidelidad dependiendo si las letras han sido escritas por
hombres o por mujeres.
Del total de letras
observadas, el 70% fueron escritas por hombres, el 23% por una combinación de
hombre y mujer y solo el 7% por una mujer en solitario. Las mujeres no
participaron en la composición de temas interpretados por hombres, sin embargo,
los hombres compusieron todas las canciones interpretadas por hombres y la
mayoría de las interpretadas por mujeres, ya sea solos o en dueto con la
intérprete de la canción. Incluso artistas que son reconocidas por ser
compositoras, como Mon Laferte, Shakira o Ximena Sariñana, comparten los
créditos de sus letras con un hombre.
La revisión de las
letras mostró que en las canciones escritas por hombres el discurso está
dominado por el machismo e incluso por la violencia. Ya sea en tono romántico o
de despecho, la narrativa pone sobre la mujer la culpabilidad por los
sentimientos que el hombre experimenta. En el tema “La ingrata” de Café Tacvba,
la letra enfatiza en el sufrimiento del hombre, menosprecia los sentimientos de
la mujer y hace alusiones que hoy son interpretadas como misóginas e incluso
feminicidas: “Tú desprecias mis palabras
y mis besos / pues si quiero hacerte daño / solo falta que yo quiera lastimarte
y humillarte”
El estudio elaborado
por Poncela (2005) revela que en las canciones románticas o de desamor existen
“mensajes de hombres”. El sufrimiento, la añoranza y el dolor son recurrentes
en las letras, el hombre amante sufre lejos de la mujer amada. Ella es objeto
pasivo del afecto activo de él. El llanto y la desesperación del hombre ante la
infamia de una mujer, que va de una gama entre la no correspondencia o simple
desprecio hasta la infidelidad, traición y abandono, es constante en este tipo
de melodía (Poncela, 2005).
Esta situación se
encontró en “Botella tras botella”, de Gera MX y Christian Nodal, en la que el
sufrimiento causado por la ausencia de la amada se mitiga con alcohol: “Botella tras botella ando tomando pa'
olvidarme de ella / de ella, de ella nomás hablo en todas mis pedas / a mis
compas bien hartos traigo ya / me dicen: "Güey, ya la tienes que
superar" / Pero yo no puedo / Pa' ser sinceros, yo ni quiero / mejor su
recuerdo me lo bebo / los tragos me saben mejor así”
En el discurso de estas
canciones el hombre busca provocar sentimientos de gran pena y de profunda culpa
en la mujer. Se presenta a un hombre traicionado, herido por el desamor o la
infidelidad femenina. El hombre es bueno y sentimental, la mujer es malvada. Por
las músicas desfilan sensibilidades difusas, ambiguas, flexibles que son libres
en cuanto son capaces de expresar todo lo indecible y porque tienen que ver con
el goce, la expresión, los amigos, el ocio, la libertad y el estar bien (Rincón
& Forero, 2008).
La letra de “Un Peso”
de J Balvin y Bad Bunny pone la culpa sobre la mujer, presenta a un hombre
benevolente que perdona y, herido, desprecia: “¿Pa' qué me vas a amar si ya te
dije adiós? / Si ya me despedí de ti, no quiero saber más de tus besos / ¿Pa'
qué me vas a amar? Ya te di tu perdón / El rencor nunca ha estado en mí / Ahora
lo que hagas me vale un peso / ¿Pa' que me vas a amar?”.
En el análisis de
Rincón & Forero (2008) la música es un elemento para celebrar la vida,
genera rituales, seducciones y deseos con visión de colectivo. En el análisis
de las letras se encontró que los hombres, por lo general, no componen solos.
La mayor parte de las letras están compuestas por dos, tres, cinco, seis y
hasta quince hombres para una sola canción. Parte de la cultura del macho se
fundamenta en la fuerza, que se ejerce mejor en colectivo, así, el hombre
ofendido busca pelea apoyado por su grupo de amigos.
Manuel Eduardo Toscano
y Federico Méndez componen en solitario, pero representan en sus letras
aspectos colectivos de la cultura machista. Méndez compuso “Por tu maldito
amor” del género ranchero: “Con saña me lograste enloquecer / y yo caí en tu
trampa ilusionado / de pronto todo aquello se acabó / faltaste a la promesa de
adorarnos”. Nuevamente, la mujer es la que comete el error, el hombre resulta
víctima. Toscano tiene en su haber una de las composiciones más polémicas de la
lista analizada: “Rata de dos patas” interpretada por Paquita la del barrio. En
los comentarios de Youtube de esta canción, los hombres que comentan acusan a
las mujeres de odiar a los hombres y las ponen al mismo nivel del machismo.
Barrera Bassols &
Contreras Medina (2018) realizaron un estudio en el que analizan las reivindicaciones
femeninas, la dominación masculina y la violencia simbólica en las canciones de
Paquita la del Barrio. En su opinión, “Rata de dos patas” contiene un discurso
de odio, en una actitud que llega a ser calificada de misandria, que se expresa
en insultos directos al varón. Las autoras señalan las airadas reacciones que
tuvo la canción por parte del público masculino, quienes la califican de
utilizar un discurso “misándrico”, definido como expresión de un sentimiento de
aversión o menosprecio a los hombres. El hecho curioso en esta situación es que
la letra corresponde a un hombre: Manuel Eduardo Toscano.
La industria musical
está dominada por hombres y esto tiene un efecto que los consumidores no notan a
simple vista cuando la intérprete es una mujer, pues la letra escrita por un
hombre no es la visión femenina, sino la interpretación masculina de cómo la
mujer “debería” reaccionar ante la infidelidad, o ¿por qué no? la forma en que
él mismo como hombre reaccionaría. Un ejemplo de esta posición se encuentra en
“Mío” interpretada por Paulina Rubio, pero compuesta por José Ramón Florez y César
Valle. La narrativa de la canción incluye la alusión a la pertenencia de la
persona, a los celos, características propias del hombre machista: “No como, no
duermo, no vivo pensando en su amor / siempre creí que los celos eran un cuento
/ y son el infierno que arde sin control”
Las canciones escritas
por mujeres en solitario o con participación de mujeres en la composición de la
letra presentan un estilo diferente. El discurso no pone la culpa en la otra
persona de la relación, sino que se centra en los sentimientos que la mujer experimenta.
Un ejemplo es la canción “La de la mala suerte” de Jesse & Joy: “Quiero ya
no amarte y enterrar este dolor / Quiero que mi corazón te olvide / Quiero ser
como tú, quiero ser yo la fuerte / Solo te he pedido a cambio tu sinceridad / Quiero
que el amor al fin conteste / ¿Por qué siempre soy yo la de la mala suerte?”
El mensaje es que el
hombre es un bonachón, enamoradizo y sentimental que anhela, admira y adora a
la mujer, que a su vez es mala, lo desdeña, menosprecia y traiciona,
coincidiendo con lo expresado por Zapata (2001) cuando dice que en la
construcción de masculinidades a las mujeres se les niega identidad propia y se
les utiliza para reflejar la identidad masculina, para diferenciar y vincular
los diferentes grupos de hombres, asegurando así la estructura patrilineal, y
por fin para introducir el intercambio simbólico entre hombres.
Referencias
Barrera Bassols, D., & Contreras Medina, S. G.
(2018). Reivindicaciones femeninas, dominación masculina y
violencia simbólica en las canciones de Paquita la del Barrio. La ventana.
Revista de estudios de género, 6(48), 294-326. Disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362018000200294
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Nunca habíamos sido tan sonoros como cuando somos digitales! Signo Y
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es la «Rata de dos patas» de Paquita la del Barrio. Mamás Latinas. https://mamaslatinas.com/news-entertainment/142084-al_fin_revelan_quien_es
Sociedad de Autores y Compositores de México. (s. f.). Nuestros socios y su
obra: Manuel Eduardo Toscano. SACM Sociedad de Autores y Compositores de México.
Recuperado 7 de julio de 2021, de https://www.sacm.org.mx/Informa/Biografia/19772
Zapata Galindo, M. (2001). Más allá del machismo. la construcción de masculinidades. El Salvador: Ediciones Böll.
Twitter es una fuente inagotable de datos, información, frases y humor. También de pleitos, pues, pero hay que ver el lado positivo, dicen.
Sí, sí, sí, lo acepto, desde que me mudé a Twitter a tirar mis ideas random vengo menos por aquí. Y hoy justo vengo a traerles aquí algo de allá.
1 fav, una frase de señoro.
— Cronopia (@LaCrono__) March 31, 2020
Ella es Oti Corona, una escritora española que tiene una imaginación tremenda, un humor fantástico y una debilidad por recopilar frases y hacer estos hilos como el que les dejo. Si siguen el tuit encontrarán una lista que a la fecha lleva 227 frases.
Continuando con la serie de cosas que escribí para la clase, aquí les traigo uno que me costó un poco escribir porque no lo había meditado nunca. En general, entendía democracia en términos políticos, forma de gobierno, nunca lo había asociado al acceso a algo. Ese fue el enfoque de este texto académico, pensar cómo se democratiza la información y qué ha pasado durante la pandemia.
Espero no aburrirlos, prometo volver con mis bayuncadas próximamente, mientras tanto, pongámonos serios =)
Democratizar es, según el diccionario,
hacer democráticas las cosas. En este caso, la cosa bajo análisis es la
información. También se dice que la información es poder, principalmente el
poder de tomar decisiones. Políticamente se considera a la democracia como “el
poder del pueblo”, pero ¿tiene el pueblo realmente el poder? ¿tiene la
información para tomar decisiones? Incluso en sociedades que se consideran
democráticas por tener gobiernos electos mediante el voto, la respuesta a esta
pregunta podría no ser afirmativa. La pandemia de la COVID-19 ha empeorado esta
situación.
El nacimiento del internet supuso la
globalización de la información en la medida que ésta podía ser transmitida de
un lugar a otro sin importar las distancias, el idioma, las fronteras y otros
obstáculos físicos que complicaban la transmisión del conocimiento de persona a
persona antes de la existencia de la web. Se crearon las herramientas
necesarias: computadoras, servidores de internet, fibras ópticas para la
interconexión, sistemas operativos, etc. Sin embargo, el hardware y el software
por sí mismos no garantizan el acceso a la información; de nada sirve contar
con los equipos si no se sabe utilizarlos. Es poco lo que se puede hacer con la
información que está al alcance si no se sabe cómo interpretarla.
Lo que la informática produce y
distribuye es el conocimiento y la información, que son la base de la estructuración
del poder en la sociedad actual (Morales, 1998). Las personas pueden acceder a
teléfonos celulares aun en las áreas rurales o comunidades marginales urbanas,
sin embargo, se requiere un mínimo de capacitación para hacer uso de las
herramientas informáticas en beneficio propio o de la comunidad, para obtener
información que eduque, que mantenga viva la economía familiar, que evite
enfermedades, que salve vidas. Sin esta capacitación, las nuevas tecnologías se
convierten en otro elemento de exclusión social; talvez todos tengan un
dispositivo, pero no todos saben qué hacer con él.
Esta nueva forma de exclusión se pone
de manifiesto al momento de acceder a la educación a través de la tecnología.
La pandemia obligó a cerrar escuelas y universidades y a trasladar las clases a
las aulas virtuales. Los que antes de la pandemia podían ser alumnos de la
misma institución y gozar del mismo acceso al conocimiento dentro del aula, al
trasladarse al campo virtual se convirtieron en individuos categorizados según
su mayor o menor comprensión de las herramientas tecnológicas y dependientes de
otros servicios en sus viviendas, que antes de la pandemia no les eran
requeridos para gozar de información y educación.
La información de calidad sobre la
pandemia tampoco llegó a todos de igual manera. Mientras los que ya estaban
familiarizados con la búsqueda de información en línea, realización de
transacciones comerciales mediante aplicaciones web, uso de herramientas de
comunicación virtual y otros elementos derivados de las tecnologías de la
información pudieron continuar con la vida cotidiana aun confinados en sus
hogares, aquellos que carecen de estas habilidades vieron reducidas sus
oportunidades al quedar aislados del mundo en sus diversas modalidades: la
comunidad educativa, su círculo de apoyo, sus actividades comerciales y
laborales de subsistencia, incluso el acceso a comida y medicamentos.
La pandemia puso en evidencia que la
alfabetización digital es privilegio de unos pocos, mientras que las grandes
mayorías no cuentan con una visión crítica para asimilar la información, o a
veces desinformación, que reciben por las diversas vías que la vida digital ha
construido. A falta del conocimiento para comprender el significado de las
gráficas que los funcionarios presentan en televisión o se muestran en los
periódicos, los ciudadanos son presa fácil de la desinformación a través de
cadenas de WhatsApp, post de “fake news” en Facebook o incluso entrevistas
televisivas a personajes no aptos para brindar información y que provocan más
daño que beneficio con sus aseveraciones.
La información no está democratizada,
no llega a todos con el mismo valor. Algunos pueden traducirla y obtener datos
valiosos para tomar decisiones informadas; otros no tendrán más remedio que
creer al medio de comunicación, al político, al vecino, a la publicación en
redes sociales, sin tener parámetros para verificar la veracidad de la
información recibida, corriendo así el riesgo de tomar decisiones que les
perjudiquen. No todos los ciudadanos pueden ser consumidores de datos capaces
de interpelar y utilizar críticamente la información que reciben.
La información tampoco está
democratizada cuando los gobiernos la manipulan para su beneficio, para dar una
impresión de que su gestión es exitosa cuando los datos podrían mostrar lo
contrario. Ocultan información a los ciudadanos, poniéndolos en riesgo, restándoles
poder de decisión, o peor aún, haciéndoles creer que están tomando las mejores
decisiones cuando en realidad no lo son. Dar informes que no proveen la
información completa o que maquillan la realidad puede tener efectos negativos
en la comunidad. Las personas relajan las medidas de protección si la
información que reciben es que el virus no está activo, que hay pocos casos,
que todo está controlado.
Los datos abiertos suponían un avance
en el poder de toma de decisión de la ciudadanía, al poder obtener directo de
la fuente la información relevante en diversas áreas. Con la pandemia muchas
entidades y gobiernos optaron por cerrar los canales que brindaban la
información o, en otros casos, imponer múltiples restricciones para
proporcionar los datos y entregar solo aquello que les conviene en términos
políticos. Algunos investigadores califican la calidad de los datos con las llamadas
5 V: Volumen, Velocidad, Variedad, Variabilidad, Veracidad (Casado-Mansilla et
al, 2020).
La información debe proveerse a la
ciudadanía en la cantidad suficiente, a una velocidad adecuada, en múltiples
formatos y fuentes que permitan su análisis, y, sobre todo, deben ser veraces,
confiables. La democratización de la información pasa por tener información
suficiente y de calidad para todos, presentada de una forma que la ciudadanía
en general pueda interpretarla y asimilarla y con ello mejorar su capacidad de
toma de decisiones. Es importante entender que no es suficiente contar con
datos abiertos. También deben ser justos y de alta calidad para facilitar su
procesamiento y su comprensión no solo por los científicos de datos y los
epidemiólogos, sino por la ciudadanía en general (Casado-Mansilla et al, 2020).
Casado-Mansilla, D., González-de-Artaza, D. L., García-Zubia, J.
& Ponce, M. C. (2020). La democratización de los datos mejorará la toma de
decisiones. Retrieved
from http://theconversation.com/la-democratizacion-de-los-datos-mejorara-la-toma-de-decisiones-140366
Morales, S. (1998). Democratizar la información es democratizar
el poder y apostar al desarrollo. Revista Latina De Comunicación
Social, 6(63-74) Retrieved from https://doaj.org/article/0522003c13cc469694bd6b701df52c9e
En esta nueva vida he recibido clases de lectura y redacción básica. Uno se preguntará, después de años de ejercicio profesional y un título universitario ¿qué puede aprender en una clase básica de lectura y redacción? Pues, realmente, mucho. Fue una grata experiencia y sí, sí aprendí. No es posible saberlo todo y siempre se puede aprender, especialmente si uno está interesado en hacerlo. No es por presumir (#Ok Sí) la pasé con 9.9 je je.
La cosa es que les voy a compartir los textos, ya que no escribí aquí y sí allá pues hay que sacarle jugo a lo escrito.
El primer ejercicio fue leer el texto Palabras para una rusa, que lo pueden encontrar aquí o también aquí, donde de paso hay otros 617 escritos de su autor, Antonio Pereira.
La tarea consistía en leerlo, analizarlo y escribir una reseña identificando la idea central. Ustedes deciden si lo leen antes y después revisan mi reseña o al revés.
Aquí les dejo lo que yo escribí.
El texto “Palabras para una rusa” nos lleva a Moscú en invierno. Relata la historia de un español que comparte con unos argentinos en un local donde se desarrollan varios eventos de manera simultánea. Ni ellos hablan ruso, ni el resto de personas en el lugar hablan español. El escenario perfecto para la falta de comunicación. Siendo el español y el ruso lenguas que no tienen un origen común, no cuentan con similitudes que permitan inferir significados, como sí ocurre entre el español y otras lenguas romances, como el italiano o el francés.
En el ambiente contiguo se festeja una boda. El protagonista se contagia de la alegría de la fiesta rusa, se olvida de los argentinos con quienes había llegado y emula los brindis que realizan los invitados rusos. Su mirada se cruza con la de una rusa que está en la boda y percibe que le está sonriendo, aunque ella deja de hacerlo al sentirse descubierta.
Con el valor que produce el alcohol, el protagonista se aproxima a la mesa donde se encuentra la rusa para invitarla a bailar, pues ha visto que el baile es colectivo y parece no haber una exclusividad que prive a las parejas de bailar con otra persona. Se dirige a los presentes en la mesa y los saluda en castellano. Todos se quedan en silencio, pues no han comprendido lo que el hombre les ha dicho.
De ahí en adelante la comunicación se da por gestos universales. Las palabras no son necesarias y sin embargo logran comprenderse las intenciones de unos y otros. El hombre se inclina para invitar a la rusa a bailar. Ella se niega, quizá con un gesto de incertidumbre, mientras que su pareja asiente con la cabeza y así comienzan el baile.
Mientras bailan ella elude la mirada, por lo que él opta por hablarle, evidentemente en español, ya que desconoce el ruso. Ella, que no entiende nada, lo indica con un gesto. Él, sin embargo, continúa hablándole modulando las palabras para transmitir sus emociones. Poco a poco se van compenetrando, como si se estuvieran entendiendo, aunque él diga cosas sin sentido, aunque ella no comprenda una palabra.
La idea principal del texto es, entonces, la comunicación. Sin hablar el mismo idioma logran entenderse por medio de otros elementos: la entonación, el volumen de la voz, la sonoridad de las palabras desconocidas, pero misteriosas. Juega papel importante la mirada, la respiración, la presión al tomarla de la mano: el lenguaje no verbal. El significado de las palabras pasó a segundo plano y fue el ritmo de las mismas el que logró transmitir las emociones y establecer la comunicación entre ambos. Como se dice popularmente: no fue lo que se dijo, sino cómo se dijo, lo que propició la comunicación.
Es un texto que permite al lector desbordar la imaginación para situarse primero en el frío ambiente del invierno ruso y luego en el calor provocado por el coqueteo entre los protagonistas mientras se desarrolla el baile. Demuestra, también, que el ser humano se las arregla siempre para comunicarse, aun si no conoce el idioma, ya sea con gestos, señas u otros elementos a su alcance.
Twitter a veces es un cúmulo de sabiduría. Hoy vi este tuit en el que pedía consejos de mujeres mayores de 30 para las veinteañeras.
Cuántos dolores de cabeza me hubiera ahorrado si estos consejos hubieran estado a la mano cuando tenía 20. Algunas cosas las he hecho, por pura intuición o sentido común. Otras, especialmente las de amores, son los errores que llevo en cuenta.
Mujeres de más de 30, si pudieran darnos un consejo a las veinteañeras ¿Cuál sería?
— 𝐀𝐫𝐚𝐜𝐡𝐧𝐞 (@arachne_____) July 9, 2021
El resumen: quererse a una misma, no dejar la vida por un hombre, AHORRAR, viajar, aprender a vivir sola, dejar de temerle a la edad, cuidar la salud, que te valga lo que digan los demás.
Vengo a contarles y también a pedirles su colaboración.
En esta nueva vida he incursionado en una cosa interesante llamada Estudios Culturales.
Más o menos se trata de encontrarle explicación a lo que la gente hace, dice, ve, consume, compra, etc apoyándose en teorías de diversos autores que se han dedicado a estudiar esos comportamientos, que vienen siendo la cultura (¿sí se acuerdan que en la escuela nos decían que cultura es todo lo que la gente hace?).
Entonces, me aventé a estudiar la infidelidad y las construcciones de género alrededor de ese tema, usando para ello la música.
Aquí viene la parte de su colaboración. Les dejo el link para un formulario de encuesta para que lo puedan llenar. No pide su nombre ni nacionalidad ni nada con que los puedan identificar, trnaqui. Solo la canción que dedicarían si sufrieran una infidelidad y algunos otros datos accesorios para el análisis.
Hagan click aquí y dejen sus respuestas
De la primera parte ya armé una play list con las canciones resultantes. Una variedad interesante.
Como los TQM aquí les dejo las canciones ya sacadas, pero primero llenen su formulario, no se vayan a mal influenciar.
En teoría debería poder escucharse aquí mismo, pero por si acaso también dejo el link a Spotify aquí
La nueva vida aquella que les conté que había empezado me ha llevado a hacer cosas poco usuales, como grabar un podcast.
Realmente es el segundo, pero el primero fue compartido con otros compañeros. Este es el primero que me toca sola y, pues, ahí les dejo a su criterio cómo está. Obviamente tengo mi propia opinión, pero no los voy a sugestionar.
A lo mejor y subo otros, tengo por ahí un libro de cuentos que grabé en nota de voz mientras se lo leía todas las noches a la chiquita.
Mi primera incursión en las grabaciones fue con mi papi, cuando tenía 3 años. Me preguntaba cosas tipo entrevista y yo le contestaba, mientras él grababa en cassette. Ese cassette aun está ahí y quiero escucharlo, pero tengo miedo de que la cinta se arruine y lo pierda. Quizá lo he convertido en el cassette de Schrödinger. Tengo un reproductor de cassette nuevo, y el primero que puse, "Lo mejor de mi" de Cristian Castro, terminó con la cinta mascada. So, el miedo es real. Pero luego puse otros y no les pasó nada y sonaron bien.
La cosa es que aquí les dejo el podcast por si lo quieren oir.
https://open.spotify.com/show/33CQEUBIPNQSWty5N9bGn9?si=HO4Ke1Q1SquUrKx2NDkTDg