martes, 24 de julio de 2012

One day mom...limited edition

Hoy me ocurrió algo que no me había pasado en 8 años. Me quedé sin nadie, absolutamente nadie que me cuidara los niños.

En aquella ocasión las circunstancias eran abismalmente diferentes, era solo el peque, tenía como 20 meses y pude llevarlo al trabajo creo que por una semana. Fue un espectáculo, todo mundo consintiéndolo, hasta llevábamos el sofá de la recepción a mi área de trabajo para que el pequeño hiciera siesta y me dejara trabajar.

Ahora la situación distaba mucho de ser así.

A las 6:30 de la mañana, hora en la que ya estaba bañada, había puesto ropa en la lavadora, despachado al peque para el cole, hervido pachas y me disponía a despertar a la bebé para bañarla, llama la persona que la cuida, para avisar que no podría venir.

Frustración.

Intenté otra opción. Tampoco hubo apoyo.

Frustración.

En eso, la nena despertó y fui por ella. ¿Qué hacía? No tenía ningún lugar donde me la recibieran así de sorpresa y por un dia. ¿Opciones? La única era no ir a trabajar.

Las lágrimas corrían y ante la desesperanza recordé las palabras de alguien que me aprecia y que ante una disyuntiva reciente me dijo: “las cosas son tan fáciles o tan complejas como las querramos hacer”. Y ya, poco a poco tomé conciencia de que mi tristeza no arreglaría nada. En el trabajo no les importaría si yo me había sentido mal o no por no ir, simplemente me descontarían el dia y ya. Es decir, triste o alegre, las consecuencias laborales serían las mismas.

Entonces opté por ver las cosas diferente, disfruté de la sonrisa de mi Gaby, la bañé, la alimenté y armé el plan de pasar el dia con mis hijos y mis padres enfermos, sin remordimientos, haciendo algo que muy poco hago: simplemente vivir.

El dia acabó, mañana habrá una nueva oportunidad de hacer lo que no hice hoy, pero 4 personas estuvieron felices de pasar el dia conmigo y me lo agradecieron, los que pueden hablar con sus palabras y los que no, con sus sonrisas.

Allá, seguro encontraré el mismo papelero desordenado, los 2000 y pico correos por ordenar, las 25 actas pendientes de elaborar, los mismos 6 trámites por gestionar. No sé si importó que no haya ido, pero sé que alguien notó mi ausencia, alguien quien me dijo: “ la labor que ud desempeña en esta empresa es admirable, a mi me sorprende su capacidad”.No, no fue el jefe. Los jefes no dicen esas cosas, al menos no los salvadoreños. Fue alguien a quien yo también respeto por su capacidad y ganas de hacer las cosas bien. Es un aliciente, especialmente porque por muchos años me ha tocado luchar con alguien que piensa que mi trabajo no vale nada, que no hacía falta estudiar para hacer lo que hago, que un motorista igual puede hacer lo que yo, que soy incapaz de moverme a algo que me produzca más dinero. Y, ¿si lo que yo quiero no es más dinero, sino más días como hoy? Sí, hay algo que quiero, se llama tiempo, tiempo para compartir con los que amo, y ese no he podido encontrarlo, al menos no de una forma viable. El peque me decía al regreso, que por qué no podía pasar más dias así con ellos. La respuesta era obvia: si no trabajo, tampoco tendría dinero para el auto, la gasolina, la comida y todo eso de lo que disfrutó. Equilibro...me pregunto dónde estarás. Te seguiré buscando.

Gracias a ud, que sospecho leerá, por haberme dado esa frase mágica para combatir el abatimiento. Quizá esa es su táctica, pues en otro lado que lo citaban decía "están haciendo una tormenta en un vaso de agua". Grande =)
Gracias a vos-ud por darme los ánimos para seguir haciendo lo que hago. Hug de #NiñaDelicada.

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