viernes, 9 de agosto de 2013

Candy Crush

Los videojuegos son una gran cosa. Si a ud no le gustan, no le hallará la gracia a este post, supongo. Y supongo porque hay quienes me ven jugando con cara de igh-ash-grrr y se nota que no entienden dónde está la diversión.

De chiquita no tuve acceso a Atari, Nintendo, 64 y mucho menos play station. Mi única oportunidad de jugar algo así era cuando mi papá me llevaba a “las maquinitas” allá en Santa Ana, al lado del Bamban, donde ahora hay una venta de esas 10 y 15. Y no era muy seguido pues.

A veces íbamos de visita a la casa de algún niño que tenía Nintendo, cuando solo se podía jugar Mario Bross o Pato (ejem, una pistola que se apuntaba a la pantalla y se mataban patos volando) y típico, niña en medio de niños, cuando veían que iba perdiendo no faltaba el que me arrebatara el control de la mano y dijera “se lo paso” (el nivel).

Así que, con la mitad de los genes de videojuegos, no me extraña que a mis hijos les gusten.

Ya en un post les conté del Dinner Dash, el cual me dejó de funcionar en el ipod porque actualizaron la versión del juego y mi ipod era viejito, entonces dejé de jugar.

Con esto del FB, un amigo me invitó a jugar Pet Rescue....y ya que estaba empilada con el juego se retiró y me dejó sin interacción, bien sin gracia. Porque ahora el chiste de jugar en FB es que puede uno pedir vidas a sus amigos...o bueno, para los adictos realmente y ahí está el negocio, también se pueden comprar vidas, movimientos y trucos.

En fin, otro amigo me invitó a jugar Candy Crush. Yo había escuchado del furor de ese juego, pero estaba confundida y, después de ver Ralph el Demoledor, creí que era el juego de dulce tipo las Chica Fresita que salía en la película. Después de tanta insistencia lo probé y resultó que al menos 8 de mis amigos lo estaban jugando, así que no había el riesgo de que solo me dejaran picada como en el otro.


En realidad es de los juegos que me gustan, de mover piezas para hacer combinaciones, lo cual requiere agudeza visual y también pensamiento espacial.

¿De qué se trata? Hay piezas de diferentes formas y colores (los dulces), que hay que alinear en grupos de al menos 3 para que exploten y se eliminen. Si junta 4 le dan un dulce especial y si junta más se hace una bola negra cubierta de dulcitos que hace explotar a todos los del mismo color que la pieza con la que se combine la bola. Reacciones en cadena, ese es el kid del asunto.


Pero claro, tiene niveles de dificultad y la vida fue bella hasta el condenado nivel 29 en el que me trabé y gasto y gasto vidas y nada, no he podido pasar.

Se tienen 5 vidas como máximo cada vez y cuando se pierde se gasta una. Es decir, al perder 5 veces seguidas hasta ahí llegó. Le dan más vidas tiempo después, unos 20 minutos a veces. Creo que va en relación con el nivel en donde se está, no sé. O claro, puede comprar vidas. Ush.

Con el nuevo ipod pude bajar la app y jugarlo sin estar en FB. Todo iba bien, me acostumbré a la pantallita, a mover con el dedo en lugar del mouse...hasta que, cabal, el nivel 29.



Entonces ahí estoy, en ambos lugares, estacionada en el nivel 29. Es divertido, desestresa, es un reto cognitivo y, como me dijo alguien cuando estaba atorada en el nivel 16 creo, “ya lo va a pasar, ud no se da por vencida y siempre consigue lo que quiere”. Ejem, a saber.

Como nota curiosa podría agregar, que como a veces quería jugar y Gaby estaba despierta, no me quedaba más que hacerlo con ella en las piernas y moviendo el mouse y tocando el teclado. Un día de pronto dijo: "mamá, jugar candy cush" =)

No hay comentarios: