miércoles, 13 de mayo de 2009

No smoking

De las mil y una imágenes que le mandan a uno por e-mail, me quedé con ésta que me pareció altamente concordante con mi pensamiento y sentir al respecto:



Si no lo puede leer claramente, dice: “Nosotros respetamos sus ganas de morir, por favor respete nuestras ganas de vivir, No fume, gracias”.

A veces quisiera andar una de estas como antena parabólica girando alrededor mío y de mis seres queridos. El humo del cigarro me da tos inmediatamente lo siento...y no es psicológico, muchas veces no he visto a nadie fumando, pero inmediatamente me entra la tos y distingo el olor, miro a mi alrededor y cabal, ahí hay un cigarro encendido.

Este vicio lo odio como el alcohol, pero quizá más, porque ambos afectan no solamente al que lo consume, sino a las personas inocentes en su radio de acción – tal como un ebrio puede no sólo morirse de cirrosis sino además atropellar a alguien por su ebriedad – pero el humo del cigarro nos convierte en víctimas potenciales de cáncer de pulmón sin que haya mucho que podamos hacer al respecto, especialmente los niños.

Amé infinitamente a mi padre el día que estampó su firma y fecha en una cajetilla de marlboro duro y escribió: “cigarro, te cambio por ejercicio y vida al aire libre”...hasta el sol de hoy no a vuelto a fumar. Dí gracias al cielo el día en que mi abuelo, consciente de que un infarto no es cosa de juego, dejó de beber y fumar de la noche a la mañana de una vez y para siempre hace como 20 años...Mi bisabuela no fue tan obediente se llevó el vicio a la tumba – ambos- y en sus días de agonía en el hospital se echó sus últimos cigarritos. A mi abuela le fue peor, jamás en su vida probó un cigarro y murió de cáncer de pulmón por efectos colaterales de trabajar en un hospital.

Es decir, haciendo memoria, en mi infancia temprana fui fumadora involuntaria...y ahora se quejan de que cada mes me da gripe. Aunque eso también talvez sea algo hormonal, porque en la única época de mi vida adulta en la que no me ha sucedido eso fue durante los 9 meses del embarazo, durante los cuales me dio gripe una sola vez...al contarle eso a un doctor del ISSS para que relacionara talvez alguna deficiencia en el sistema inmunológico, su “sabia” respuesta fue: “a pues, habría que estar más tiempo embarazada” (inserte emoticón de cara de espanto aquí).

Así que, si fuma, hágalo a miles de kilómetros de mí...pero, por el bien de la humanidad y el suyo propio, mejor no fume.

9 comentarios:

Raquel dijo...

Yo concuerdo contigo respecto a ambos vicios. El humo hace que los ojos me ardan y la garganta me pique; pocos olores me disgustan más que el de cigarro impregnado en la ropa y el pelo, ¡guácala!

En el fondo me da cólera ver a gente cada vez más joven, desgastando su vida con trago y cigarro en mano, dependiendo de sus vicios como si de oxígeno se tratara.

Carlos dijo...

Jajaja madre solo hay una... Pues comparto la frase ingeniosa del doctor.

Si lo sabre yo... jajajaja

Bueno, ya en serio, también evito el humo del cigarro, aunque a mis amigos les guste fumar, esa es una excusa perfecta para irme de la reunión.

De licores ni escribo, para algunos la cerveza es un alimento, para mi es... un tormento.

Cc¡ dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, el humo del cigarro me pone mal jajaja :D ya he comentado eso en mi blog y hasta he pensado que deberian de hacerles unas casitas especiales para que fumen y se fumen la vida ellos solos :D

saluditos

Marlon Melara dijo...

De acuerdo contigo!
No sé como en algunas universidades ("casas del saber") venden cigarros en sus cafetines... bueno!

Saludos!

pokatushki dijo...

Que bueno post, muy correcto. En mi familia nadie fuma, pero en familia de mi esposo fuman todos. El día cuando yo primero encontré a mi marido, él solemnemento rompió todas los cigarrillos de su cajita última prometiendome no fumar más. Y hasta ahora no fuma. Pero su madre fuma tan mucho, que tengo miedo visitarla junto con mi niño para no causarlo un daño... Ella fumaba aun durante mi embarazo cerca de mi, hablando que dirigiría el humo a otro lado, esta irreverencia fue la conmoción para mi... Y no es posible convencerla, dice "la vida es única, hay que probar todo". Pero ahora juzgo así: vivimos separadamento, pues, su vicio es su problema, ay...

Alí Reyes H. dijo...

Toma nota: Según cifras de la organización Americana del pulmón: De la combustión del tabaco se deriban 4 mil sustancias, de las cuales 215 son tóxicas y otros 50 son considerados CANCERÍGENOS. Y se demuestra que hay más elementos venenosos en el aire exalado que en el que inhala el fumador. Además, el monóxido de carbono del aire secundario de fumador se concentra 15 verces más en éste.

Fuente "todo en domingo" Magaly Rodriguez. Caracas

Clau dijo...

Raquel: ay, el olor en la ropa y el pelo, se me había olvidado...sí, es detestable.

Carlos: vaya, y a mí que no me creían que existen hombres adultos sin vicios...ya decía yo que mi hermano no era extraterrestre...mire, y ese es usted?

Cc: interesante opción ja ja

Marlon: es que el negocio es negocio...de lo contrario los narcotraficantes no existieran.

Iana: sí, es muy difícil este tipo de situaciones cuando se trata de la familia, y más cuando es la política.

Alí: claro, por eso es que me da tanta roña que fumen a mi alrededor. Ya veniste aquí...me da cargo de conciencia no haber ido a ver lo de pixar...al rato voy =)

[Alecita ♥] dijo...

Concuerdo con Iana, el día que conocí a mi novio, lo primero que le dije cuando lo ví con un cigarro en la mano fue "Por favor, si esto va a funcionar que sea con el cigarro bien lejos de nuestras vidas". DIcho y hecho, él dejó ese vicio. Toda mi infancia me tragué el horrible humo que despedía mi abuelo paterno en las tardes, mi papá en el carro, mi tía en las fiestas... es un olor que me causa tanto asco que evito ir a bares y discotecas, si alguien está fumando cerca, yo me cambio de asiento y no disimulo. No quiero que otro me quite segundos de salud sólo por no poder tener voluntad para alejarse.

Clau dijo...

Alecita: qué bien por tu novio que dejó el cigarro...un ejemplo más a la lista de que sí se puede si de verdad se quiere