jueves, 28 de enero de 2010

Mío

Cuando éramos pequeños, nos cuidaba una señora que ya no me acuerdo cómo se llamaba, pero se llevaba a la casa a su hija, que entonces tendría unos 2 años. De ella sí me acuerdo, que se llamaba Estelita. La Estelita no hablaba mucho todavía, pero tenía una palabra siempre a flor de labios: MÍO.

Todo lo que se encontraba, Estelita decía “mío, mío” y lo agarraba con sus manitas apretándolo contra su pecho. A veces hasta una “p” le ponía al final y sonaba como”miop”.

Y sí, el ser humano es así, somos así: posesivos. Todo es nuestro...todos son nuestros. Son “mis padres”, “mis hijos”, “mi marido”, “mi mujer”, “mi colegio”, “mi casa”, “mi carro”, “mi perro”, “mi computadora”...no venimos y decimos: “Es que no traje el carro”, sino que “Es que no traje mi carro”. En muy raras ocasiones he escuchado a gente decir: “es que la mujer tal cosa”...en general dicen “ es que mi mujer aquí y allá”.

Las cosas nos pertenecen, la gente nos pertenece, el territorio nos pertenece, el mundo nos pertenece.

Por invasión de territorio han muerto gentes en guerras a lo largo de la historia, por invasión de propiedad privada se han llevado pleitos y juicios, por invasión de amistades se han desecho otras amistades, por invasión de parejas se han roto hogares...y narices, brazos y cráneos.

Hay diferentes tipos de personalidades posesivas. Hay quienes tienen inclinación por la posesión material: no le vaya usted a tocar nada de su escritorio a fulanito o fulanita porque arde Troya.

Otros por el contrario, son posesivos con la gente. No la vayan a ver a usted hablando con otras amigas, porque peligra la patria.

En el uso extremo, es una conducta dañina, que genera conflictos y estress.

En el uso racionado – y de volada racional – al menos en el lado humano se siente bien que sean “celosos” con uno. Es decir, que te extrañen, que reclamen tu presencia, que quieran tu compañía en cada ocasión posible.

Un brindis para todos aquellos que se les retuerce el hígado cuando ven a la amiga o amigo hablando con otra gente en lugar de con ellos, a los que se les frunce el ceño cuando alguien se sienta en su silla o les toma un lapicero del escritorio, a los que les hierve la sangre cuando le miran al novio o la novia en la calle o en una reunión.

Y usté, es celoso?

3 comentarios:

Calila dijo...

Creo sinceramente que soy celosa cuando me ataca el espirituo de la inseguridad, si el tipo es muy lindo y no creo aun que este conmigo, me entran una de celos, pero celos que me como hasta que sea algo concreto. Cuando estoy segura de lo que tengo, soy muy tranquila....

Pero es cierto hay una necesidad poseer, la posesividad parece innata y el cuidarlo necesario.

Oberstabsfeldwebel Rafael Hernandez dijo...

Yo era de una opinión similar, hasta que un día casi me matan por decir "La Mamá del Niño", en vez de "Mi esposa" jajajajajajaja!


Saludos!

Clau dijo...

Calila: pues yo no es que sea celosa en ese sentido, sino que me dan como cosquillitas raras en situaciones especiales, pero generalmente me lo guardo y no sé, al rato ni cuenta se da la otra parte.

Rafael: es que como se le ocurre!!! con esa frase la está desvinculando de usted y estableciendo el parentezco a través del niño únicamente, faltaba más! su coshco le tenían que haber dado.